Cómo las palabras están moldeando tu vida y tu carrera.

Hay una canción en portugués que dice así:

“Pode fazer o que quiser até me machucar” (Puedes hacer lo que quieras, hasta herirme).

Luna, una cantante de Caraíva, me decía el otro día que se negaba a cantar eso. Porque lo que decimos, nuestro cerebro se lo cree.

Así que me decía que ella cambia la letra y, aunque nadie se da cuenta, ella se siente mucho mejor. La ha cambiado por: “Pode fazer o que quiser, mas não me machucar” (Puedes hacer lo que quieras, pero nunca herirme).

Y me encantó.

Porque sí, somos responsables de lo que decimos, de lo que repetimos y de lo que normalizamos. Quizá por eso me gusta analizar minuciosamente las palabras que digo, así puedo entender mejor la carga que llevan, y cómo influyen en nuestro día a día.

El otro día preguntaba cuáles eran los adjetivos que definían a un profesional de éxito. Salieron varias palabras: confianza, coherencia, visión… Pero hubo tres que me hicieron un click. Y pensé: esto tengo que mirarlo más de cerca.

Porque aunque se parezcan, no son lo mismo. Y ya sabemos que la diferencia está en esos pequeños matices que no se ven… pero que nuestro cerebro hacen una gran diferencia.

Las palabras son: constancia, perseverancia y sacrificio.

Le pregunté a Chat GPT y su respuesta fue esta:

Constancia

Es sostener una acción de manera regular y estable porque forma parte de tu ritmo y tus hábitos.

Implica disciplina, repetición y compromiso, sin depender de motivaciones extremas.

  • Hay esfuerzo, sí, pero se vive más desde la rutina que desde la presión

  • Ajustas tiempos y cantidad según tu energía y contexto

  • Nace de un “quiero mantenerlo” más que de un “debo lograrlo”

  • Te construye poco a poco, sin agotarte ni exigirte demasiado

Perseverancia

Es sostener un camino en el tiempo porque tiene sentido para ti.

Implica constancia, paciencia y compromiso, sin dejarte a ti fuera.

  • Hay esfuerzo, sí, pero también coherencia

  • Ajustas el ritmo cuando hace falta

  • Nace de un “quiero” más que de un “debo”

  • Te cansa a veces, pero no te vacía

Sacrificio

Es renunciar a partes importantes de ti para lograr algo o cumplir expectativas (propias o ajenas).

  • Se vive desde la exigencia o la culpa

  • Suele ir acompañado de “aguantar”, “forzar”, “tragar”

  • Hay una promesa implícita: “cuando llegue ahí, todo valdrá la pena”

  • A la larga, pasa factura (al cuerpo, al ánimo, a la motivación)

La diferencia clave

  • La constancia te estructura.

  • La perseverancia te impulsa frente a la dificultad.

  • El sacrificio te consume si se prolonga.

¡Bum! Eso es.

Desde pequeña siempre he oído la importancia de la constancia y el sacrificio. Es cultural. Está en todas partes, seguro que tú también lo has oído.

Y llevo años cuestionando el sacrificio. Porque parece que está en boca de todos, prinicpalmente de los “más exitosos”. Como si no hubiese otra forma. Como si sin sacrificio no hubiera resultados.

Pero, perdonadme… a mí me atrae mucho más la perseverancia. Porque, siendo sincera, nunca creí en nada que requiriese sacrificio. Ni por un trabajo. Ni por una relación. Ni por un Dios.

Quizá por eso me gusta tanto Luna y esta historia.

Porque, al igual que ella, no deberíamos repetir las palabras que nos pesan, aunque todo el mundo lo haga. Sino cambiarlas. Ajustarlas. Hacerlas nuestras.

Y eso es lo que pasa con mis clientes. Cambiando un poco de su vocabulario y de su storytelling, ya están rediseñando su vida y haciéndola más bonita, más alineada, y más suya.

Next
Next

Todo lo que el surf me enseñó cuando estaba perdida.